domingo, 1 de abril de 2018

Oscuridad

Oscuridad. Grande. Inmensa. Vacía y a la vez llena. Sentimientos encontrados, dolorosos y difíciles de entender. Abarca tanto que da miedo pensar en ello. Realmente, no somos capaces. Allí donde todo puede llegar a ser diferente, una realidad paralela, algo inexistente (cuando eres realmente feliz). Sin embargo, en algún momento hemos logrado, de manera desafortunada, pisarla. Ocurre cuando crees que toda tu vida, tu existencia, se desploma, así, de repente. Un día estás en el pico de la montaña, y al siguiente, cayendo desenfrenadamente sobre dolorosos arbustos y grandes rocas. Entonces, la oscuridad te envuelve, aunque sea algo abstracto, sabes que está ahí. Acechando en tu peor momento. En estos casos solo tienes dos opciones: 
  1. Quedarte esperando a que se solucione todo por sí solo (que en ocasiones no ocurre).   


  1. Buscar la luz que vuelva a iluminar este alma sombría.

Esos ojos, esa mirada.

Tu mirada me inquieta. De verdad que lo hace.  Grandes, no, enormes ojos, -o al menos así me lo parecen- y no me fijo en el color, me interesa más su significado, inalcanzable, aunque parecen llenos de sabiduría, y me da pena decirlo, pero también de dolor. A veces te siento frío, otras ardiente, puede que ni siquiera sepa diferenciar uno de otro, pero sé que lo he sentido. 
A veces te miro, y no sé si tus ojos están posados en mí o están en otra galaxia, en otro recuerdo, en otra vida. 

lunes, 19 de marzo de 2018

Desolada y abatida.

Desolada, 
sabiendo lo que ya me esperaba,
pero que una y otra vez me negaba.
No sientes absolutamente nada
aunque te haya dado todo de mí.

Así, sintiéndome más rota que ayer,
con un terrible miedo de volver a caer,
en esa estúpida e inmensa red,
que acumula todos mis daños,
guardados todos estos años,
desde que sé amar, quizá vivir.

¿Por qué quien te da la vida
si no todos esos sentimientos,
cargados de amor y siempre malestar?
¿Seré alguna vez correspondida,
o me ha tocado sentarme a esperar
como el tiempo pasa, abatida?

Rechazo.

Dura señal la de un rechazo
que aún sin pronunciar palabra
sientes tu corazón hecho pedazos
porque sabes la verdad de lo que dirá.

Y tú, aguantando esa lágrima inaguantable,
sosteniendo el corazón en la mano, 
hecho pedazos e irreparable,
te largas con esas promesas en vano.

Aunque no quieras te vas, 
porque uno sabe cuando sobra,
cuando falta y cuando se tiene que marchar.



martes, 27 de febrero de 2018

Ese momento.

¿Sientes eso? Las suaves caricias sobre tus miles de complejos de la persona que dice quererte. Las manos de alguien en la que confías, que sabes que nunca te querrá hacer daño. Hasta que lo hace. Y tú, como un frágil jarrón que cae sobre el áspero y frío suelo solo piensas en todas las malditas cosas que te creíste. Porque confiaste, porque quisiste, porque amaste. Entonces te preguntas, ¿realmente valen la pena esos bonitos momentos si acaban como acaban? ¿A caso eso lo compensa? Cuando ya no crees, cuando estás más rota de lo que nadie podría imaginar y más fría que el café de alguien que se lo dejó a medias por las prisas. Aparece alguien. Alguien tan roto y frío como tú. Entonces vuestras manos se unen formando una, derritiendo esa capa de hielo que tenéis como armadura para daros cuenta de que no todo está perdido. Porque os habéis encontrado. Mirada tras mirada, sonrisa tras sonrisa y beso tras beso.

Soy.

Soy de poemas y canciones lentas. De soñar despierta y no dormir nada. Me gusta el frío y una buena lluvia por la mañana. El café ardiendo con un buen libro en la mano. Soy de esas que prefieren una tarde de películas a una noche de fiesta. Me encanta hablar de cosas mundanas pero mas aún de lo que se nos escapa a simple vista. Tener conversaciones cultas y profundas me dan la vida. A veces escribo con el fin de desahogarme y acabo vomitando palabras sin sentido. Se me olvidan las cosas cotidianas pero no los pequeños detalles. Dime tu fecha de cumpleaños, me acordaré. Tenlo por seguro. No soy muy de lanzarme a la piscina, por eso de vez en cuando necesito un empujón. Me gusta ser valiente aunque muchas veces no me salga. Lloro por tonterías y me río por cualquier cosa. Sonríe, te devolveré la sonrisa. Me gusta sentirme amada pero mas aún amar a los demás. Quizá por eso me hagan más daño del que puedo soportar. Pero tranquilo, lo aguanto. Mi existencia me deja intranquila, ya que me gusta saberlo todo. Bailo sola y en ropa interior cuando no hay nadie en casa. No amo mi cuerpo ni me considero perfecta. Soy quien soy y punto. A veces me gusta mirar las estrellas y nada más, buscando a las diferentes constelaciones, tratando de diferenciar, a veces sin éxito, unas u otras. Pero soy así. Con mis pros y contras. Con ganas de vivir y los sentimientos a flor de piel. Sí, a veces me da por escribir y me gusta. Otras muchas veces se me escapan esos sentimientos en forma de agua y por los ojos. Algunos llaman a esas gotas lágrimas, yo las llamo sentimientos, por que realmente expresan eso. Amo sentir. ¿Qué seríamos realmente sin esa gran capacidad?

domingo, 8 de octubre de 2017

Vive. No hay más.

Estás triste, mal, lo sabes aunque actúas de manera indiferente, como si esta no fuese tu vida. Pero, por dios, date cuenta de que solo hay una. Una vida que tienes que disfrutar tú y nadie más. Te puedes quejar de que no parezcas importarle a los demás. Pero eso no es lo que tienes que pensar. Eres tú la que no evita eso. Caer. Estar depresiva. Sé que te puede resultar difícil no darte cuenta y que, además, en muchas ocasiones, las personas de tu alrededor influyen notablemente en eso, pero todo esto no quita el hecho de que tú misma estás desperdiciando la única y genial vida que se te ha concedido. Muchas veces hay cosas que no se pueden evitar; una pérdida, desengaños, enfermedades. Pero cuando todo esto no existe, ¿cuál es tu excusa? Si te hace falta llorar, hazlo. Si quieres gritar de la impotencia o simplemente quedarte en silencio porque no hay palabras que describan tu sufrimiento, hazlo, joder. Pero ten en cuenta que la vida no es tan larga como lo puedas creer y que algún día tendrás que asistir a tu propio funeral. Haz lo que tengas que hacer, sin embargo, no dejes que eso te defina; ''mira, ahí va la melancólica'' u  ''oh, sí, soy una persona enfadada''. No te puedes definir por estados de ánimo. Sabes que no son duraderos, aunque en esos momentos creas que no van a acabar. Por eso solo te pido una cosa: no te quedes estancada en el pasado, o creas que no va a haber un futuro. Porque lo hay, SIEMPRE. Te animo a abrirte a las posibilidades que quieras. Eres parte de tu vida aunque muchas veces no lo veas claro. Ríe, sueña, ama, es más, llora, enfádate cuando algo no te salga bien o reflexiona, y sobretodo, trata de disfrutar todos los días como si fuese el último. Sé que suena muy cliché, pero no hay nada inequívoco en esa frase. Tampoco te pido un Carpe Diem, pero la vida consiste en eso, saber vivir cada día, con sus pros y contras.
Hay una película que me hizo reflexionar sobre la vida y os la recomiendo demasiado, se llama ''Una cuestión de tiempo''.